domingo, 3 de noviembre de 2013

Todo se pone en contra.

Primero se cargan mi cpu los listos de gas natural y ahora me encuentro con denuncias por contenido ilegal.
Cojonudo, me quedan cuatro días con el blog como quien dice.
Si las nuevas leyes de propiedad intelectual nos tratan como a delincuentes solo por querer compartir lo poco de alegre que tenemos en la vida, si querer que amigos, conocidos y extraños, dediquen un poco de su tiempo a escuchar música resulta incorrecto.
¿Donde esta la gracia de gastarse 18 € en un cd? ¿Acaso tenemos que atesorar nuestros conocimientos y seguir a un rebaño que se acerca peligrosamente al abismo?
Yo solo me he limitado a compartir mi música sin ningún ánimo de lucro y aún menos con ánimo de perjudicar a las bandas. Muy al contrario, dedico mi tiempo y esfuerzo a que se les reconozca y valore como creo que se merecen y si resulta que en mi inocente creencia he sido descortés con alguna agrupación ha sido sin querer.
Siempre he dicho que ya que ellos se esfuerzan con su arte, lo justo es que se les recompense en la medida que podemos, esto es comprando su arte y yendo a sus conciertos. Si resulta que solo los americanos nos ponen trabas a ellos, prefiero no escuchar bandas de ese origen. no me será demasiado pernicioso, ya que no es el único país del que sale buena música.
Pueden creerse los amos del cotarro, pero el arte no se puede censurar de esa manera sin consecuencias y el tiempo nos dirá si ese pensamiento es acertado o no. Mientras seguiré poniendo entradas, si el tiempo y la tecnología lo permiten (o si los señores que me atacan no me meten en un lio).
Un saludo y aprovechad mientras todavía estoy funcional.





De propina, una canción dedicada a los dioses del otro lado del charco.












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